Importancia de hablar improvisado

El habla es una de las cualidades fundamentales de los seres humanos. Sin el habla, el lenguaje no habría evolucionado, al igual que sin los diferentes idiomas, las diferentes culturas no habrían surgido y, tal vez, la civilización humana nunca habría tomado su forma. La comunicación es una parte integral de nuestras vidas, como lo es respirar, comer y dormir. En general, no pasa un día sin que hablemos con nuestros amigos, familiares y colegas. Si nos encontramos con ese día, nos sentimos aislados.
 
Pero, ¿cuántas veces en nuestra vida diaria pensamos realmente si nuestras palabras tienen algún significado? En otras palabras, ¿cuántas veces recordamos lo que le dijimos a la otra persona y tratamos de evaluar si nuestras palabras realmente agregaron algún valor al oyente? ¿O cuántas veces creemos que hemos tenido un impacto en el oyente a través de nuestras palabras?
Estos pensamientos no pasan por nuestra mente muy a menudo, pero cuando lo hacen, nos encontramos incapaces de entender bien nuestro discurso. Esto supone un problema mayor cuando nos unimos al círculo corporativo y se nos pide que hablen improvisadamente. No obtenemos ideas sobre un tema y no causamos una buena impresión en los demás.

Buena impresion
 

Mitos de hablar improvisado

Hablar de forma improvisada, como un desafío, no se limita solo a los académicamente atrasados. Por el contrario, se ha encontrado que la mayoría de la población alfabetizada se encuentra con carencias en esta área.
 
Dado un tema, nos encontramos con otra opción que no sea mirar al techo, lo que indica que estamos pensando en el tema cuando la verdad es que nuestra mente está desprovista de cualquier idea en ese momento.
 
Los concursos de declamación, los debates y las discusiones grupales son algunas situaciones en las que no se nos ocurren ideas instantáneas sobre un tema. Debido a este problema, la mayoría de nosotros fallamos en dejar una marca en los panelistas y, por lo tanto, nuestras posibilidades de ser seleccionados para una escuela B o conseguir un trabajo de nuestra elección se vuelven difíciles. Aunque estamos equipados con el conocimiento técnico adecuado, no aprovechamos la oportunidad porque durante la discusión grupal, el debate o los concursos de declamación, fallamos en poner las palabras apropiadas a nuestros pensamientos en poco tiempo.

Hablando frente a una audiencia

¿Cuál fue la última vez que subió al podio para hablar sobre un tema y sufrió de garganta ahogada, frente sudorosa y corazón palpitante? Si ha sufrido esto al menos una vez en los últimos meses, debe saber que no es raro que incluso los oradores veteranos enfrenten un apagón, cuando se les pide que hablen improvisadamente sobre un tema durante solo 2 minutos.

Identificar áreas de mejora

Alguien que usa demasiados lemas y declaraciones pegadizas no es ciertamente un buen orador. Si la audiencia no tiene nada, como una palabra, una frase o una cita personal, para recordar al final del discurso, entonces el orador ha fallado. Por lo tanto, es imperativo que un orador permita que la audiencia regrese con algo del discurso. Si eso sucede, el discurso, independientemente del vocabulario, las expresiones idiomáticas y los proverbios, tendrá éxito.
 
Para ayudar a una persona a hablar, lo alentamos a hablar frente a una multitud y a deshacerse de su glosofobia. Eso, de hecho, les ayuda a deshacerse de su miedo escénico. Pero abandonar este miedo no es suficiente para hacer de alguien un gran orador. Un orador puede tener estilo, elegancia y estilo con la entrega, pero si el contenido es débil, la audiencia no tendrá ninguna idea clave. Si sus oyentes no tienen nada que recuperar de su discurso, entonces sus minutos de discurso han sido inútiles. Por lo tanto, el contenido de su discurso es realmente vital y debe ser de buena calidad.


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